
Una tarea aplicada en las pelotas paradas le permitieron a Boca lograr esta noche su primer triunfo del año y nada menos que al vencer por 2 a 0 a River en el superclásico veraniego, por la octava fecha del torneo Pentagonal.
Los goles del encuentro, anotados a partir de sendas salidas de tiro libre, los marcaron Sebastián Battaglia, a los 19 minutos del primer tiempo, y Martín Palermo, sobre los 11 del complemento, aunque de manera ilícita.
De esta manera, Boca quedó como puntero del torneo junto a Independiente, con 5 unidades, aunque ya sin chances de obtener el certamen, porque chocarán el “Rojo” con Racing, que suma 4.
En líneas generales, Boca fue un justo ganador en un partido cambiante, en el que ambos equipos se repartieron el protagonismo y tuvieron varias chances de marcar. Pero en esa faceta, los “xeneizes” contaron con una diferencia esencial, Juan Román Riquelme, que desde su pegada encaminó el triunfo.
Sin embargo, en los primeros instantes del encuentro, el plan de Diego Simeone funcionó a la perfección gracias a la gran movilidad de sus mediocampistas. Con Ariel Ortega como eje de todos los ataques, Mauro Rosales y el chileno Alexis Sánchez tirando diagonales constantemente, River complicaba a la defensa de Boca.
Esa diferencia se notó recién iniciado el partido, cuando Rosales anticipó a Pablo Migliore, tocó por un costado y Julio César Cáceres -de una muy buena tarea- alcanzó la pelota antes de que cruce la línea de meta. A los 10, la movilidad de la pelota por el ataque “millonario” hizo que la defensa de Boca descuidara a Ortega, quien apareció sin marca dentro del área sobre la derecha y remató fuerte de “sobrepique”, aunque encontró bien parado a Migliore.
Un Boca desmembrado, estático y sin movilidad dejó que Ponzio le ganara el duelo a Riquelme, quien no llegaba a tener contacto con el balón. Una vez más, el fútbol dio muestra que en este deporte no se puede hablar de merecimientos, porque Boca no había mostrado nada de su libreto y consiguió la primera diferencia.
Y así, a partir de un centro de Claudio Morel Rodríguez y una fallida chilena de Pablo Ledesma, que dejó la pelota picando en el área, Battaglia aprovechó su soledad y definió de volea ante la inútil estirada de Juan Pablo Carrizo. Boca se retrasó y apostó a la velocidad de su contragolpe y la pelota parada, porque el sistema propuesto por el entrenador Simeone necesita de una rápida vuelta de los mediocampistas, que no se concretaba.
El segundo tiempo se inició de la misma manera, con River tomando la iniciativa y llevando peligro hacia el arco defendido por Migliore. A los 5 minutos, un tiro libre de Rodrigo Archubi -uno de los puntos más flojos en el equipo- casi se mete por sorpresa por detrás del ex arquero de Huracán, que alcanzó a rechazar.
Pero Boca volvió a tener una pelota detenida y sacó provecho del buen pie de Riquelme, al igual que en el primer gol antes del centro de Morel Rodríguez. Román pateó desde el costado derecho directamente al arco, Carrizo voló hacia atrás e intentó sacar la pelota al córner, el balón subió varios metros y en la altura ganó Palermo, aunque apoyando una mano en el travesaño, lo que no está permitido en el reglamento.
Boca sacaba dos goles de diferencia sin haber hecho mucho, pero “sacándole el jugo” al arma letal que tan buenos resultados le trajo en la última Copa Libertadores, por citar un ejemplo cercano.
El “Loco” hizo una de las suyas pocos minutos después, cuando casi desde mitad de cancha sacó un remate alto tratando de sorprender a un adelantado Carrizo, que sufrió hasta que vio como la pelota quedó en el techo del arco. Sobre el final, Palermo volvió a llevar peligro al arco “millonario” con un frentazo notable que rebotó en el travesaño.
Baldassi hizo sonar su silbato, Ischia y los suyos se fueron sonriendo, mientras los jugadores tributaron sus camisetas a la popular triunfadora.