En el debut de Mohamed, Colón no superó el cero

Un par de situaciones de gol en todo el primer tiempo describen la postal del aburrimiento. Bajo el influjo de las imprecisiones, del nerviosismo, de un clima que ejercía presión en especial sobre Colón, que necesitaba ganar. Pero esclavos de la tensión nerviosa, los jugadores de Colón no progresaron en el juego. Fueron un poco más que un tibio Gimnasia, que se paró con dos líneas de cuatro con la premisa de defenderse. Entonces se mezcló el cóctel ideal. Las imprecisiones del local sumadas al orden táctico de los platenses. Así, el partido transitó lejos de los arcos. Recién a los 18 minutos, en la mejor jugada colectiva, Díaz sorprendió con un pase a Romero, que éste resolvió con un taco que dejó a Capurro en posición de remate. El tiro del mediocampista rebotó en el palo derecho del arquero. Si bien Colón tuvo más ordenado en defensa, siguió sin llegar al arco rival.
El partido cambió de rumbo en el segundo tiempo, con muchas más llegadas. Goux salvó la segura caída de su arco y enseguida Gandín se tiró en paloma y conectó demasiado abajo a la pelota. Su cabezazo salió por arriba del travesaño. Tanta necesidad, tanta pelota dividida, tanto centro repetido e inofensivo volvieron a concentrar el partido. Los defensores de Gimnasia sacaron y los mediocampistas no sustentaron el juego. Así, con más entusiasmo que claridad, llevados por el canto de las tribunas, los locales intentaron transformar la desesperación e impotencia en claridad. La sensación es que cambiaban su rabia por un gol. Un gol que llegara de cualquier manera. Pero Kletnicki estuvo siempre resguardado mientras los platenses se aferraban al empate por intermedio de la ecuación mezquina de arriesgar poco, para no descuidarse. Mohamed quemó las naves. Sumó dos delanteros a los 21 del complemento. Puso en cancha a Cardetti y a Carignano y en varios pasajes arrinconó a Gimnasia. Pero igual sufrió porque a los 33 un cabezazo de Escobar pegó en el palo. El partido se tiñó de dramatismo porque enseguida Gandín tomó un rebote de Kletnicki y también rompió un palo. Dramatismo y emoción recién sobre el final. Fue un debut sin goles para Mohamed en un partido en el que Colón tenía posibilidades ciertas de ponerse a la par de Racing en la zona de Promoción. Fue debut en un día de despedidas anónimas, aunque nadie en la vida termina de despedirse cuando abraza una pasión.
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che juanka le agarra todo hasta llegar a la poronga del tipo